¿Quieres una mejor colaboración? Cambia tu forma de pensar

Al tratar de resolver los desafíos cotidianos en las organizaciones, ya sea por la falta de plazos, la revisión de decisiones, la asociación entre límites funcionales o geográficos o la aceleración de la producción, los líderes a menudo asumen que la causa principal es la falta de habilidades.

Si bien el desarrollo de habilidades a menudo es parte de la solución, desencadenar una colaboración efectiva requiere ver el problema como lo que Ron Heifetz llama un desafío adaptativo, en lugar de uno técnico. Un desafío adaptativo es aquel que requiere que los individuos cambien su forma de pensar acerca de sí mismos, su trabajo y la situación que tienen entre manos.

Tome un ejemplo simple: las reuniones. La mayoría de la gente sabe cómo elaborar una agenda, preparar materiales y tener un diálogo reflexivo que dé como resultado un resultado tangible, pero más del 35% de todo el tiempo de la reunión se desperdicia. Más de 1/3!

La solución es más compleja que un letrero de la sala de conferencias exaltando las «Cinco reglas simples de reuniones efectivas». Los líderes que buscan establecer un nivel más alto de desempeño colaborativo necesitan tomarse un momento y considerar las señales implícitas que podrían estar enviando.

El punto de mayor ventaja individual para una mejor colaboración recae en los líderes. Y si el líder no invita a la colaboración en su actuar diario, no se puede esperar un ambiente colaborativo en su organización.  Hay datos objetivos que lo demuestran. Son los datos extraídos de Microsoft Workplace Analytics, en donde los gerentes que se entregan a comportamientos de colaboración tienen equipos que son significativamente más propensos a hacerlo.

Estos son los tres cambios de mentalidad que puede realizar para catalizar una colaboración más efectiva en su organización.

1) Aliente la colaboración, no la competencia. Durante años, el paradigma dominante en la vida organizacional fue el pensamiento de suma cero. Se basa en evaluaciones de clasificación forzadas y se fomenta mediante políticas de aumento o reducción. Cuando los gerentes adoptan la mentalidad de que todos tienen un genio único para contribuir y que el trabajo del líder es encontrarlo y desatarlo, el tono cambia de manera bastante dramática. La competencia pone nuestro cerebro en modo «defensa» mientras que la colaboración real nos abre para «descubrir» nuevas posibilidades.

Pruebe esto: oblíguese a hablar de manera positiva sobre otros departamentos y líderes de su organización. Salga de su camino para encontrar formas de apoyarlos y su trabajo.

2) Dele a su equipo toda su atención. Como líder, su atención es un recurso precioso y donde elige colocarlo señala lo que realmente importa. Todos los días, hay docenas de prioridades en competencia que claman por su tiempo y, con demasiada frecuencia, los líderes dejan que los más ruidosos reclamen el premio. Al centrarse conscientemente en cada conversación en la que se encuentra, envía una señal importante a su equipo acerca de cuánto los valora y su trabajo. También se volverá más inteligente porque su capacidad para establecer conexiones no rutinarias entre piezas de información aumenta significativamente en función de su nivel de escucha activa.

Pruebe esto: deje su teléfono en su bolso o en su escritorio para cada reunión que sea importante. Señálalo a tu equipo como una señal de tu compromiso con la conversación en la que te encuentras.

3) Preguntar antes de responder. Para la mayoría de nosotros, es contrario a la intuición, pero hacer preguntas es un enfoque de liderazgo mucho más efectivo que proporcionar una respuesta. Al dar a nuestros equipos la oportunidad de encontrar las respuestas por sí mismos, desarrollamos su juicio más rápido y fomentamos una resolución de problemas más creativa. Este descubrimiento está cambiando radicalmente el paradigma educativo en todo el mundo, pero se está infiltrando en el mundo corporativo mucho más lentamente.

Intente esto: la próxima vez que su equipo busque su orientación sobre algo, participe solo a través de preguntas tales como «¿Qué opciones ha considerado ya?» O «¿Qué criterios está utilizando para tomar la decisión?»

Los cambios simples en la mentalidad y los comportamientos de liderazgo pueden tener un efecto multiplicador en la velocidad y eficacia de la colaboración en su organización.

Si buscas una palanca, no busques más. Tú eres eso!

Dejar un comentario