¿Está Usted intentando ser un gerente general con sus hijos?

Volverse un Padre Consultivo
En la oficina, usted está al mando.

En su casa, usted no es el ejecutivo principal, ni siquiera un ejecutivo clave. Usted es un padre, y el conjunto de habilidades requeridas para esa función no es necesariamente el mismo que el que logra que su negocio ande sin problemas.

El doctor Foster Cline ha encontrado que los ejecutivos pueden ser padres más efectivos si es que imaginan a su hijo o hija como el gerente general de su propia compañía, y de sí mismos como consultores externos para ese gerente general.

Un consultor jamás:

• Entraría corriendo a rescatar a un gerente general en problemas, a través de pagar por los errores del gerente general.
• Daría órdenes al gerente general acerca de qué hacer.
• Arreglaría las cosas “de tal manera” que los errores del gerente general “no se noten”.
Sin embargo, un consultor sí haría lo siguiente:
• Formular preguntas a fin de que el gerente general vea las cosas de otra manera.
• Reconocer que es el gerente general el que toma la decisión última.
• Ofrecer apoyo emocional cuando esas decisiones tienen resultados adversos.

De manera similar, un padre o madre pueden usar la técnica consultiva con sus hijos, arguye Cline, un psiquiatra tanto de niños como de adultos que ha compartido la autoría de varios libros acerca del enfoque de “amor y lógica” hacia la responsabilidad parental. El Dr. Cline y su esposa han criado a cuatro hijos hasta la edad adulta, y en su vida profesional Cline se especializa en el trabajo con niños difíciles.
Su filosofía está basada en la creencia de que el amor le permite a los niños el crecimiento a partir de sus errores, y la lógica les facilita la convivencia con las consecuencias de sus elecciones.
A lo largo de los años, el Dr. Cline ha hablado con cientos de gerentes generales, y encuentra que, como grupo, con frecuencia comparten ciertos desafíos en lo que hace a la relación con los hijos – pero también suelen ser rápidos aprendices cuando se les provee de técnicas y herramientas para enfrentar esos desafíos.

«El gerente general medio suele ser una persona acostumbrada al trabajo duro y a logros importantes; para que sus compañías funcionen verdaderamente bien, éstas tienen que transformarse en una extensión de sí mismos», observa.

«El gerente general dirige todo; a la larga, él o ella se acostumbran a estar al mando».
«Cuando llegan a sus casas, resulta importante que los gerentes generales se den cuenta que, si quieren criar hijos con logros importantes, tienen que ser unos padres más consultivos. Sus hijos estarán a cargo de sus propias ‘compañías’, es decir la vida, y siempre y cuando sean unos consultores, querrán escucharlos. Pero si resulta que son el gerente general, el muchacho o la muchacha se pondrá revoltosa, y no les escuchará».

Errores Parentales Comunes del Gerente General

El Dr. Cline ha encontrado que los Gerentes Generales pueden quedar entrampados, sin darse cuenta, en ciertas situaciones como padres. Entre ellas:

1. Proteger a los niños de situaciones adversas. «Yo no quiero que mi hijo pase lo que pasé yo», dirán muchos gerentes generales. «Pero sólo mira adónde están los gerentes generales. Lo que pasaron es uno de los motivos para que estén en esa posición. Cuando no le permiten al niño “pasar lo que pasaron ellos”, les niegan a sus hijos la oportunidad de volverse lo que ellos son».
2. Comprarles cosas a los niños – o darles dinero – como una manera de compensarlos por el tiempo que un Gerente General no puede dedicarle a su familia. «A muchos Gerentes Generales les cuesta brindarse a la familia en términos de tiempo, así que buscan arreglarlo – tal vez a nivel inconsciente – a través de darles dinero y objetos caros a los niños», explica el Dr. Cline. Demasiados regalos pueden anular el ímpetu necesario para que los chicos trabajen por lo que desean.
3. Intentar impedirles a los chicos la experiencia del fracaso. «Permitamos a nuestros jóvenes experimentar el fracaso cuando los costos relativos son bajos, cuando aún son niños. Queremos que aprendan a manejarlo», dice el Dr. Cline.
Un chico de quinto grado que rehúsa hacer el esfuerzo necesario en la escuela, por ejemplo, quizás perturbe a sus padres ejecutivos. Algunos adultos seguramente se enojarán, lo cual “envía el mensaje” al chico que los padres poseen alguna parte del problema. En vez de esto, los adultos tienen que dejar muy en claro que no es asunto suyo.
«Déle a ese chico un beso y un abrazo y dígale, ‘Si hay alguien que puede manejar quinto grado por dos o tres años más, eres tú, hermoso. Lo bueno que tienes es que tú puedes tomar las decisiones. Por supuesto, los demás iremos a Disneylandia durante este verano y tú estarás estudiando. Pero la buena noticia es que tendrás muchos años por delante para ir a Disneylandia’,» comenta el Dr. Cline.
4. Permitirles a los chicos cometer errores que le cuesten dinero a usted. «Los Gerentes Generales suelen servir para que los chicos se equivoquen a costa suya. Les compran coche tras coche, o los ubican en un colegio privado tras otro. A nivel inconsciente, el chico aprende, ‘Oye, si yo meto la pata, mis viejos lo pagan”,» dice el Dr. Cline. «Lo que necesitan aprender es, ‘Si me equivoco, lo pagaré yo, y si hago las cosas bien, ellos me ayudarán’.»
«Hay muchos Gerentes Generales que son capaces de trabajar muy duro para mantener a sus hijos en un colegio privado, cuando al chico le está yendo realmente mal. Tal vez el gerente general comience a intentar decirle al colegio lo que tiene que hacer, o bien ocuparse por demás en asuntos académicos, en vez de decirles a su hijo o hija, ‘Ir a un colegio privado es un privilegio que me alegra poder darte. Pero también es cierto que me gustaría tener un Mercedes. Si no mejoras lo suficiente, te ubicaré en una escuela pública y me conseguiré el automóvil’.»
5. Solventar gastos de estudios terciarios sin chistar. El Dr. Cline recomienda que los jóvenes de edad universitaria paguen por su primer semestre, en la inteligencia de que ese dinero será devuelto cuando completen esos estudios con éxito, es decir, con notas (promedio, o superiores) aceptables.
Esto resulta particularmente importante para los chicos que se hayan pasado los últimos años del colegio secundario “paveando”.
«La manera en que usted querrá organizarlo para los chicos es que, cuando fracasen en un proyecto – habitualmente sus estudios terciarios – ellos fracasen a su propia costa. Y cuando tengan un logro, que puedan contabilizarlo a costa de sus padres. De esta manera, un muchachito revoltoso y desganado podrá trabajar durante el verano y usar esos fondos para el primer semestre de la facultad», dice el Dr. Cline.
«Si ellos obtienen notas promedio o superiores, con una dedicación completa – o casi completa – y logran pasar el primer semestre, serán recompensados. Luego, tendrán este dinero para pagar por el segundo semestre. De esta manera, es siempre su propio dinero el que está en juego.
«Yo quisiera organizarlo de manera tal que, cuando mi hijo se equivoque, me escuchen decir, ‘Ay, cuánto lo lamento por ti. Esto me entristece’, en vez de, ‘Esto me pone furioso’.»
6. Poner el bienestar de un hijo crecido por delante del bienestar del negocio, en un negocio familiar. «A veces escucho, ‘¿Qué podremos hacer con Juancito?’ y resulta que el muchacho quiere estar dentro del negocio familiar. Tal vez Juan sea un mediocre, un eterno perdedor, y su padre piense, ‘Pues, podemos ubicarlo como vice de esto o aquello”,» dice el Dr. Cline.
Ese tipo de arreglo suele ser un desastre – para el chico y para la compañía. «Casi siempre uno termina perdiendo ambas cosas. Entonces, uno pone el bienestar del negocio primero, y el muchacho comenzará a recibir las “ondas” de, cuán importante es la producción, y comprenderá la importancia de hacer las cosas ‘para el bien de la compañía’. Entonces ambos irán mejor».

El Dr. Cline ha encontrado que funciona mejor, al considerar si incorporará a su hijo a la compañía, requerirle a él o a ella que empiecen en alguna otra firma. Si tienen éxito en otro lado, luego usted podrá decidir si se han ganado un puesto en su negocio – a un nivel apropiado.

Cambios a Su Estilo Parental

Al Dr. Cline se le ocurrió su enfoque de «amor y lógica» para la crianza después de haber asistido a la Facultad de Medicina y al completar su residencia.

«En mi programa de residencia, vi a tantos padres estropear a sus chicos, a través de rescatarlos o bien, decirles lo que tenían que hacer. Ninguno de los dos suele funcionar muy bien. Así que les dije, ‘¿Por qué no se imagina cómo le hablaría un psicólogo o un psiquiatra a sus hijos y se ahorra $150 por hora?'»
Así nació la ‘crianza consultiva’.

En este momento, el Dr. Cline es un disertante reconocido a escala nacional, que suele dirigirse a educadores y asistentes sociales que intentan ayudar a chicos en problemas.

Para aquellos padres que desean intentar su enfoque de «amor y lógica», el Dr. Cline recomienda que primero, se aseguren que ambos adultos estén de acuerdo en que desean probarlo.

«Con frecuencia, la gente se casa con otra persona que los complementa. Muchas veces, alguien muy exigente se casará con alguien más llamado al cuidado y la atención. Juntos, forman un gran equipo porque tienen el equilibrio justo. Pero cuando se dedican a la crianza de manera demasiado independiente, sus hijos pueden recibir mensajes contradictorios y perderse oportunidades de aprendizaje», dice el Dr. Cline.

«Muchos gerentes generales tienen esa dicotomía de exigencia/cuidado incorporada a su relación en la crianza de sus hijos. En lugar de tener al gerente general y su esposa tratando de cambiarse el uno al otro, podrán detenerse en los puntos fuertes del otro y amplificarlos con estas técnicas», dice.
Tal como uno de los videos del Dr. Cline subraya, «la crianza de los hijos no tiene por qué volverse un problema insoluble». «Esto es sencillo, y hacerlo ‘correctamente’ depara resultados por sí solos, satisfactorios», dice.

Por el Expositor Vistage Foster Cline

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