Artículo de mes: «Apoyo a la autoestima tanto en las organizaciones como en las familias»

Autoestima: puede significar una enorme diferencia, tanto para el éxito de su compañía como para su vida familiar. Cuanto mayor es la autoestima del líder — o del padre / madre — mayor la probabilidad de que él o ella inspiren a los demás a superarse.

Frecuentemente, los líderes no advierten que su idiosincrasia, aquello que son como personas, afecta prácticamente todos los aspectos de la organización, hasta el último estamento.

«Si el líder es de una probidad intachable, establece una norma de conducta que los demás se sienten atraídos a seguir,» explica Nathaniel Branden, disertante Vistage y padre del movimiento hacia la autoestima.

Seis actitudes que crean autoestima

Más de tres décadas de estudio han llevado a Branden a identificar seis actitudes que son esenciales para crear autoestima. Todas ellas son de relevancia para la empresa del futuro:

Vivir a conciencia. «Respetar los hechos; estar completamente presentes en lo que se está haciendo mientras se lo hace (ej: si el cliente, el supervisor, el empleado, el proveedor, el colega, nos está hablando, debemos estar realmente presentes en ese encuentro). Asimismo, es de importancia capital buscar y mantenernos abiertos a toda información, conocimiento, o comentario que pueda incidir en nuestros intereses, valores, objetivos y proyectos,» dice Branden. «También es muy necesario que comprendamos no sólo el mundo exterior a nosotros sino también nuestro mundo interno, para no actuar por ceguera acerca de nuestras propias motivaciones.» Cuando se le pide que explique la extraordinaria transformación que ha logrado, Jack Welch, CEO de General Electric menciona «autoestima, sinceridad, y una voluntad decidida a enfrentar la realidad, aunque duela,» todo lo cual es esencial para vivir a conciencia.

Aceptarse a sí mismo: «La capacidad de tener pensamientos, sentimientos y actitudes propios, de experimentarlos y hacerse responsable por los mismos, sin eludirlos ni negarlos y sobre todo, sin auto reproche, es crucial,» explica Branden. «También es importante permitirse tener pensamientos propios, sentir las propias emociones y observar las propias acciones aunque no sean necesariamente lo que a uno le agrada, o aprueba, o acepta.» Si uno se acepta no siente que está siempre «frente a un tribunal,» y esto lleva a una actitud no defensiva y a aceptar el comentario crítico o las ideas diferentes sin ponerse hostil o inclinado a contrariar.

Hacerse responsable. Cada uno de nosotros es el autor de sus elecciones y de sus acciones; somos responsables de nuestras vidas y de nuestro bienestar, así como del logro de nuestros objetivos. «Si para lograr nuestros objetivos necesitamos la ayuda de otros, debemos ofrecerles algún valor a cambio,» dice Branden. «La pregunta no es ‘¿De quién es la culpa?’ si no siempre ‘¿Qué hay que hacer?'»

Mostrarse auto afirmativo. Actuar de manera auto afirmativa no es lo mismo que ser agresivo. Ser auténticos cuando tratamos a otros, tratarnos a nosotros mismos y a nuestros valores con respeto y negarnos a fingir la realidad de lo que somos o de lo que estimamos para evitar la desaprobación de alguien son todos buenos ejemplos de autoafirmación. Es importante confiar en nosotros mismos y hacer valer nuestras ideas de manera apropiada en las circunstancias apropiadas.

Tener proyectos. El primer paso hacia una actitud de vida orientada al logro deobjetivos es identificarlos, saber cuáles son los de corto y de largo plazo y cuáles son las acciones necesarias para lograrlos. «Concentre su atención en una conducta que sirva a la obtención de esos objetivos,» dice Branden. «Observe sus acciones, para asegurarse de que mantiene el rumbo y preste atención a los resultados, para reconocer cuándo hace falta hacer correcciones si son necesarias.»

Probidad. Nuestro modo de vida deber ser congruente con lo que sabemos, con lo que decimos y con lo que hacemos. «Diga la verdad, cumpla con sus compromisos, sostenga con sus acciones los valores que usted dice admirar y trate a los demás con honradez y benevolencia,» dice Branden. «Cuando traicionamos nuestros valores traicionamos nuestro pensamiento e inevitablemente perdemos autoestima.»

Autoestima en la organización

Un saludable sentido de autoestima entre los trabajadores puede elevar la productividad, lo que en última instancia terminará afectando directamente a la empresa. «Hay varias cosas clave que los líderes y los gerentes pueden hacer para estimular la autoestima y la autoconciencia,» dice Branden. Éstas son:

  • Permita el fácil acceso a la información. Esto significa no sólo la información que los empleados necesitan para llevar a cabo su trabajo, sino también lo referente al contexto más amplio en el que se desempeñan – los objetivos y el progreso de la organización—de modo que puedan comprender mejor cómo se relaciona su trabajo con el propósito y el programa total.
  • Ofrezca oportunidades para el aprendizaje y la actualización de saberes. Haga saber de múltiples maneras que la suya es una empresa donde se aprende.
  • Si alguien hace un trabajo de gran calidad o toma una excelente decisión, invítelo a que explore cómo ocurrió y por qué.No se limite al elogio. Al formular algunas preguntas apropiadas, usted puede ayudar a que esa persona tenga una mejor conciencia de cómo logró su resultado y de ese modo aumentar la probabilidad de un desempeño futuro superior.
  • Evite la dirección excesiva, la observación excesiva, la información excesiva. La intervención excesiva del gerente, o su injerencia en pequeñeces atenta contra la autonomía y la creatividad de las personas. «Si el líder trata a los demás con respeto, ese respeto tiende a trasladarse a la cultura de la empresa,» dice Branden.
  • Programe y presupueste las innovaciones de manera adecuada. No pida los mejores esfuerzos de innovación para luego anunciar que no hay dinero (u otros recursos) para respaldarlos. El entusiasmo creativo (mayor conciencia) muere y es reemplazado por la desmoralización (menor conciencia).
  • Sea exigente.
  • Asigne tareas y proyectos que exijan un poco más de lo que cada persona es capaz.
  • No deje de delegar responsabilidades.

Autoestima en la familia

Mientras que la importancia del amor en la familia es ampliamente reconocida, no siempre se reconoce la importancia del respeto, dice Branden. «Pocas cosas tienen el poder de enseñar el respeto por uno mismo que el trato respetuoso a los niños y los jóvenes. Es posible amar a los hijos y sin embargo, no tratarlos con respeto.»

A continuación agrega: «Debe poder permitir que sus hijos cometan errores sin tratar de encontrar una buena solución en todo momento. De lo contrario jamás aprenderán a sobrevivir como adultos independientes. Esto es muy difícil para los padres. También es muy difícil en una organización, pero a veces es necesario como precondición de aprendizaje.»

Uno de los mejores regalos que se le puede hacer a alguien es mantener la confianza en él o ella después de que hayan cometido un error, dice Branden. Lo peor que se puede hacer es instalar en los hijos el miedo a cometer errores.

«Los errores no son un fracaso,» afirma. «Son simplemente instancias en las que no se ha conseguido el resultado esperado. Es importante preguntarse qué se aprendió del error. Equivocarse es tan natural como respirar. El único error por el cual hay que disculparse es aquél en que no se aprendió nada”
Según Branden, hay dos cosas que los padres deben estimular en los niños para elevar su autoestima:

La capacidad de recuperación y la compasión

De vez en cuando todos recibimos golpes y experimentamos dolor. Una cierta cuota de sufrimiento forma parte integral de la trama de la vida. Pero hay una gran diferencia en la capacidad de recuperación de las personas y en su habilidad para levantarse y volver al ruedo. Cuando un niño sufre física o emocionalmente hay una línea de separación muy fina entre el sostén y una actitud tal de compasión que infantiliza al niño. Muchas veces, cuando un niño se hace daño todo lo que quiere es una caricia. Algunos niños no le dan mayor importancia, pero otros aprenden rápidamente a sacar partido de la situación. En esos casos, Branden recomienda mantener una cierta firmeza, amable y bondadosa.

«Si el niño se cae y usted se da cuenta de que está bien, podría decirle, ‘Esa sí que fue una buena caída.’ Hay muchas maneras de hacer esto y no hay un modelo único que sirva a todos. Tenemos que aprender a no darle excesiva importancia a las cosas. Muestre su sensibilidad hacia las cosas que son importantes, pero cuidado con infantilizar mostrándose demasiado amoroso o compasivo.»

Elogios y críticas

Los elogios no deben ser extravagantes ni extremadamente efusivos – o no van a ser tomados en serio. Algunos padres bien intencionados suelen equivocarse al pensar que el elogio es la vía apropiada para elevar la autoestima. El elogio es como la dinamita. Si se usa como es debido, puede ser una gran ayuda; si se usa mal puede ser muy destructiva.

«Todo el mundo sabe que una mala crítica puede disminuir o humillar,» dice Branden. «Lo que no es tan común es darse cuenta de que el elogio mal dirigido puede también crearle problemas a un niño.» ¿Cómo es eso de un mal elogio? Branden ofrece el ejemplo siguiente:

Su hija trae de la escuela un dibujo y usted le dice que es el dibujo más hermoso del mundo y que ella es una futura Rembrandt. Cuando un elogio es tan extravagante el niño se asusta y se siente intimidado; se establece un paradigma que el niño sabe que no puede alcanzar. El elogio eleva su nivel de ansiedad.

«El elogio puede lograr que un niño abandone algo porque crea expectativas que él no puede cumplir,» dice Branden. «En un caso así, lo mejor es hacer una ‘descripción’ y dejar que el niño haga la evaluación. En lugar de decir, ‘Éste es el dibujo más hermoso del mundo,’ uno podría decir, ‘Me encantan tus dibujos. Me hacen sentir que estoy en el bosque.’ De ese modo, el niño puede pensar, ‘Yo’ soy un buen pintor.'»
Hay una enorme diferencia entre un elogio descriptivo y uno valorativo. Un elogio descriptivo o que demuestra estima, es decir por ejemplo, «Gracias por levantar los libros y ponerlos en el estante. Le ahorraste trabajo a papá.» Un elogio valorativo es decir, «¡Qué chico tan bueno! Siempre estás dispuesto a ayudarme. Sos el mejor ayudante del mundo.»

El niño sabe que no es el mejor ayudante del mundo y ese mensaje lo confunde y le provoca ansiedad. El elogio debe ser realista.

De modo similar, una regla general para la crítica es que describa lo que ocurrió, lo que usted siente al respecto y lo que desea que se haga. Deje de lado la psicología, la moral y la descalificación. No haga ataques personales. Describa la realidad. Está bien enojarse mientras el enojo sea por lo que ocurrió y no se ataca a las personas.

Si usted quiere que una persona se ocupe del problema, lo importante es que esa persona tenga conciencia del problema, y no de su análisis de los motivos o el carácter del otro. La crítica sentida como ataque personal da por resultado una actitud defensiva.

«Tenga siempre presente en su mente, — y por lo tanto en lo que dice – la diferencia entre la acción que usted objeta y la persona a la que se está dirigiendo,» dice Branden. «Se puede decir, ‘Esto es totalmente inaceptable para mí, si continúa no puedo seguir en esta situación.’ Esto es fuerte, pero no dice nada sobre el otro. Está centrado en los hechos y en la conducta. Manténgase en lo descriptivo y no valorativo. Cuando corresponda, se pueden describir las consecuencias que ocurrirán si la conducta no cambia.»
Con tantos temas a tener en cuenta, dice Branden, todo progreso comienza con el trabajo sobre uno mismo. «Si no está conforme con la conducta de su hijo, tiene que empezar por usted, no por su hijo,» señala. «El niño que usted fue alguna vez continúa teniendo una representación en su psiquis. Trate de recordar cómo era eso de no saber cosas que a un adulto le parecen evidentes. Recuerde cuánto deseaba que lo escucharan, que no le dieran sermones, cuánto deseaba contar con alguien que creyera en usted tanto como para dejarlo luchar.

«Tómese el tiempo necesario para pensar en el niño y el adolescente que hay en usted, no solamente en sus hijos. Cuanto mejor recuerde su niño interno y aquello que él o ella necesitaba y no tuvo, tanto más sabio será con sus hijos, los amará mejor, los comprenderá más.»

Nathaniel Branden, Ph.D., es fundador del Instituto Branden para la Autoestima. Es pionero en el campo de la psicología de la autoestima, es co-fundador de la escuela objetivista junto con Ayn Rand y ha sido descrito como el padre del movimiento de la autoestima. Es autor de «How to Raise Your Self-Esteem,» «Self-Esteem at Work,» «The Power of Self-Esteem» y «My Years With Ayn Rand.» Además de su labor como psicoterapeuta, Branden es consultor para la aplicación de los principios y la tecnología de la autoestima en las organizaciones de negocios para mejorar el desempeño en el lugar de trabajo.

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